Antepié

Sesamoiditis: dolor bajo el dedo gordo

La sesamoiditis causa dolor bajo el dedo gordo y es habitual en corredores y bailarines. Te explicamos los síntomas, las causas y las opciones de tratamiento.

Por Dr. Marc Serven·25 de agosto de 2026·7 min de lectura

Sesamoiditis: dolor bajo el dedo gordo

El dolor bajo el dedo gordo puede parecer una molestia menor, pero cuando persiste puede dificultar caminar, correr o incluso llevar determinado calzado. Una de las causas posibles es la sesamoiditis, una irritación de los pequeños huesos sesamoideos situados bajo la articulación del primer dedo.

Esta lesión es frecuente en personas que someten el antepié a mucha carga, como corredores, bailarines, deportistas o profesionales que pasan muchas horas de pie. También puede aparecer por una alteración de la pisada, por un calzado inadecuado o después de un aumento repentino de la actividad.

En este artículo te explico qué es la sesamoiditis, qué síntomas puede provocar y qué opciones de tratamiento se pueden valorar. Si el dolor no desaparece o interfiere con tu actividad, una exploración podológica puede ayudar a confirmar su origen.

¿Qué son los sesamoideos y por qué pueden inflamarse?

Los sesamoideos son dos huesos pequeños, parecidos a unas semillas, que se encuentran bajo la articulación del dedo gordo. Están integrados en los tendones y ayudan a transmitir la fuerza cuando caminas, corres o te impulsas. También protegen la articulación y facilitan el movimiento del primer dedo.

Dolor en la articulación del antepié

Como participan en cada paso, soportan una carga considerable. Si esta presión aumenta o se repite sin suficiente tiempo de adaptación, los sesamoideos y los tejidos de su alrededor pueden irritarse. Esta inflamación recibe el nombre de sesamoiditis.

No siempre se trata de una inflamación aislada. El dolor puede relacionarse con una sobrecarga del antepié, una limitación del movimiento del dedo gordo, una deformidad, una lesión por impacto o, en algunos casos, una fisura o fractura de un sesamoide. Por eso es importante no dar por hecho el diagnóstico solo por el lugar donde duele.

La sesamoiditis forma parte del conjunto de problemas que pueden causar dolor en la parte anterior del pie. Para entender mejor esta zona, puedes consultar también el artículo sobre metatarsalgia y por qué duele el antepié y la información sobre metatarsalgia.

Sesamoiditis en el pie: síntomas que puedes notar

El síntoma más habitual es un dolor bien localizado bajo el dedo gordo, justo en la zona de apoyo del antepié. Algunas personas lo describen como un pinchazo, un ardor o una molestia profunda que aparece sobre todo al cargar peso.

Al principio, el dolor puede manifestarse solo durante la actividad. Correr, saltar, bailar, caminar descalzo sobre superficies duras o ponerse de puntillas pueden resultar especialmente molestos. Si la irritación continúa, el dolor puede aparecer también al caminar con normalidad o después de la actividad.

Otros síntomas posibles son:

  • Sensibilidad al presionar la zona de los sesamoideos.
  • Inflamación leve o sensación de calor local.
  • Molestias con zapatos de suela fina o con tacón.
  • Dificultad para doblar o estirar el dedo gordo.
  • Cojera o tendencia a desplazar el peso hacia el exterior del pie.
  • Dolor después de una sesión de entrenamiento, ensayo o jornada larga.

La intensidad no siempre indica la gravedad. Una lesión importante puede empezar con síntomas discretos, mientras que una irritación superficial puede resultar muy dolorosa. Si hay hematoma, inflamación súbita, imposibilidad de apoyar o dolor después de un traumatismo, conviene hacer una valoración sin esperar.

También hay que diferenciar la sesamoiditis de otras causas de dolor en la zona, como un callo, una lesión de la cápsula articular, la artrosis del dedo gordo o una fractura por estrés. Una exploración clínica y, si es necesario, pruebas de imagen pueden orientar el diagnóstico.

¿Por qué es habitual en corredores y bailarines?

Correr y bailar implican impactos repetidos y una utilización intensa del antepié. En muchas disciplinas de danza, además, el cuerpo se mantiene durante ratos sobre la punta de los pies. Esto concentra una parte importante de la carga bajo el primer dedo.

Exploración del pie en la consulta del podólogo

En el caso de los corredores, la causa puede ser un aumento rápido del kilometraje, cambios de entrenamiento, subidas, series, superficies diferentes o un período de descanso demasiado corto. También pueden influir el calzado, la técnica de carrera, la movilidad del tobillo y la manera en que se distribuyen las presiones.

No es necesario practicar deporte para desarrollar sesamoiditis. Un pie con mucha rigidez, un arco plantar elevado, una alteración del primer dedo o una forma concreta de apoyar pueden sobrecargar los sesamoideos. Los zapatos con tacón desplazan el peso hacia el antepié y pueden favorecer las molestias si se usan durante muchas horas.

Por eso no es suficiente cambiar solo de zapatilla sin entender qué está provocando la presión. El objetivo es identificar qué carga recibe la zona y cómo se puede reducir sin perder funcionalidad. En personas deportistas, la podología deportiva puede ser útil para relacionar los síntomas con la actividad y el material utilizado.

Tratamiento de la sesamoiditis: descargar antes que forzar

El tratamiento depende del origen y del grado de irritación. En muchos casos, el primer paso es reducir temporalmente las actividades que provocan dolor. No siempre hay que detener cualquier movimiento, pero sí evitar correr, saltar o bailar si estas acciones mantienen la molestia.

La descarga puede incluir modificar el entrenamiento, utilizar un calzado más estable y con una suela que proteja el antepié, o incorporar un elemento que evite la presión directa sobre los sesamoideos. El frío local, aplicado con prudencia y durante períodos cortos, puede aliviar los síntomas en algunas personas. No debe aplicarse directamente sobre la piel.

Las plantillas personalizadas pueden tener un papel importante cuando hay una distribución inadecuada de las presiones. Pueden incorporar una zona de descarga o una corrección adaptada a tu anatomía, a la actividad y al calzado. Puedes consultar el servicio de plantillas personalizadas, que siempre debe entenderse como una parte de un plan global y no como una solución automática.

Antes de prescribir una plantilla, es conveniente valorar cómo apoyas, cómo caminas y cómo mueves el pie. El estudio de la pisada puede aportar información sobre las presiones y las compensaciones durante la marcha o en determinadas actividades deportivas.

Los medicamentos antiinflamatorios no son adecuados para todo el mundo y pueden tener contraindicaciones o interacciones. Si valoras tomarlos, consulta a un profesional sanitario, especialmente si tienes otras enfermedades o sigues tratamientos. En algunos casos seleccionados se pueden considerar otras opciones, como las infiltraciones ecoguiadas, pero no son necesarias ni convenientes en todos los pacientes.

La cirugía no suele ser el primer paso. Solo se valora cuando hay una lesión estructural, una fractura que no evoluciona correctamente, una alteración que mantiene la sobrecarga o dolor persistente a pesar de un tratamiento conservador bien planteado. Si fuera necesario, se puede estudiar una opción de cirugía mínimamente invasiva, siempre después de una indicación individualizada.

Para ampliar información general sobre lesiones y problemas del pie, puedes consultar esta guía de lesiones y trastornos del pie en español y los consejos generales de salud de los pies en español. Son recursos divulgativos y no sustituyen una exploración clínica.

¿Cuándo hay que valorar el dolor de los sesamoideos?

Pide una valoración si el dolor dura más de unos días, se repite cada vez que entrenas o te obliga a cambiar la forma de caminar. También es recomendable consultar después de un golpe directo, de un salto mal caído o de un aumento reciente de la actividad física.

La revisión es especialmente importante si hay inflamación marcada, hematoma, dolor nocturno, pérdida de movilidad, hormigueo o incapacidad para apoyar el pie. En estos casos, hay que descartar problemas diferentes de la simple irritación, como una fractura, una lesión articular o una afectación de los tejidos blandos.

Si tienes diabetes, una alteración de la sensibilidad o problemas de circulación, no esperes a que el dolor sea intenso para consultar. Las lesiones del pie pueden evolucionar de manera diferente y requieren una atención más cuidadosa. Puedes encontrar más información sobre el cuidado del pie diabético.

Una valoración completa incluye la explicación de los síntomas, una exploración del pie y, cuando está indicado, pruebas complementarias. También puede ser útil revisar el calzado, la carga deportiva, la movilidad del dedo gordo y la forma de apoyar.

La recuperación suele requerir paciencia. Volver demasiado pronto a la actividad que ha desencadenado el dolor puede mantener la irritación. El retorno debería ser progresivo, con una carga tolerable y sin ignorar las señales del cuerpo. Si tienes dolor bajo el dedo gordo y quieres saber su origen, puedes ponerte en contacto con Serven Clinics a través de contacto para valorar tu caso.

Dr. Marc Serven

Revisado por el Dr. Marc Serven

Podólogo especializado en cirugía del pie · opera en Teknon y en el Hospital d’Igualada

Colegiado 838-08-1197 (COPC) · desde 2005

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