Infantil · 8–13 años

Enfermedad de Sever (dolor de talón infantil)

¿Tu hijo se queja del talón cuando hace deporte? Sever es frecuente, benigno y se resuelve. Te explicamos cómo lo gestionamos.

4,5 en Google · 33 reseñas
Ecografía en la primera visitaTeknon y Hospital de IgualadaDesde 2005
Enfermedad de Sever (dolor de talón infantil)

La guía completa

¿Qué es?

En resumen: el dolor de talón del niño deportista de 8-13 años es, casi siempre, enfermedad de Sever: una irritación del cartílago de crecimiento. Es benigna, se resuelve sola cuando el talón termina de crecer, y mientras tanto se puede seguir haciendo deporte con la carga bien pautada.

La enfermedad de Sever (apofisitis del calcáneo) es la causa más frecuente de dolor de talón en niños y preadolescentes activos. El nombre asusta, pero la realidad es tranquilizadora: no es ninguna enfermedad en el sentido habitual, sino una sobrecarga de la zona de crecimiento del talón, que a esta edad todavía es cartílago blando.

El patrón es muy característico: niño o niña de 8 a 13 años, deporte de impacto varias veces por semana, dolor que aparece con la actividad y mejora con el reposo. A menudo cojea al terminar el partido y al día siguiente está bien. Puede afectar a un solo pie o a ambos, y la intensidad puede variar según la carga de entrenamiento, el calzado y la fase de crecimiento.

Por qué sucede justo ahora

Durante el estirón de crecimiento, el hueso crece más deprisa que los músculos y los tendones. El resultado: un tendón de Aquiles relativamente tenso tirando de una zona de crecimiento aún blanda, cientos de veces por entrenamiento. Si a esto le sumamos superficies duras, botas de tacos o una pisada que carga mal el talón, la zona se irrita.

No suele ser consecuencia de un único gesto ni de una lesión grave. Habitualmente aparece de manera progresiva, sobre todo cuando aumentan los entrenamientos, se cambia de superficie o se combina más de un deporte. También puede coincidir con una limitación temporal de la flexibilidad de los gemelos y del tendón de Aquiles.

Por eso el tratamiento no es “pararlo todo y esperar”, sino repartir mejor las cargas: una talonera o plantilla que amortigüe, revisar la pisada si hay un pie que predisponga a ello, estiramientos suaves de gemelos, y una pauta de deporte realista — que es la parte que más agradecen las familias (y los entrenadores).

Cómo se diagnostica

El diagnóstico es principalmente clínico. En consulta te preguntaremos cuándo empezó el dolor, qué actividades lo desencadenan, si mejora con el reposo y si ha habido un traumatismo. También es útil saber qué calzado utiliza, cuántas horas entrena y si el dolor interfiere con la marcha o con las actividades cotidianas.

Durante la exploración valoramos dónde duele exactamente, la movilidad del tobillo, la tensión de los gemelos y del tendón de Aquiles, la manera de caminar y la alineación del pie y de la pierna. También comparamos los dos lados y buscamos signos que apunten a otra causa.

En muchos casos no hace falta ninguna prueba de imagen. Si el cuadro no es típico, el dolor es intenso o persistente, hay antecedentes de golpe o la exploración lo indica, podemos solicitar una radiografía. La ecografía puede ser útil en situaciones concretas, y un estudio de la pisada se reserva para valorar si la mecánica del pie contribuye a los síntomas.

Deporte sí, pero bien dosificado

Nuestra prioridad con los niños deportistas es que no pierdan la temporada entera por un Sever. En la consulta de podología deportiva pautamos cuánto puede entrenar, qué conviene reducir (impacto, superficies duras) y cómo volver cuando el dolor afloja. El dolor es la brújula: si un ajuste de carga lo controla, no hace falta más.

No todos los entrenamientos se tienen que modificar de la misma manera. A veces se puede mantener una actividad adaptada y evitar temporalmente saltos, carreras o partidos intensos. Es importante coordinar la pauta con la familia y el entrenador, sin forzar al niño a jugar con dolor ni imponer una inmovilización innecesaria.

Opciones de tratamiento

El primer paso es reducir temporalmente las actividades que provocan dolor, manteniendo el movimiento que se tolera bien. El frío local después de la actividad puede aliviar las molestias en algunos casos. También revisamos el calzado y proponemos ejercicios suaves de movilidad y flexibilidad, siempre adaptados a la edad y a la exploración.

Una talonera puede disminuir la tensión y el impacto sobre el talón. Si detectamos una alteración de la pisada o una necesidad mecánica concreta, podemos valorar una plantilla. No todos los niños la necesitan, y el objetivo no es corregir una imagen, sino reducir los síntomas y facilitar una carga más cómoda.

La cirugía no forma parte del tratamiento habitual de la enfermedad de Sever. Solo cabría estudiar otras opciones si el diagnóstico no es claro o si hay otra lesión asociada. La mejora suele llegar de manera progresiva y puede haber períodos de molestias mientras continúa el crecimiento.

Y una tranquilidad para las familias: Sever no deja secuelas. Cuando el cartílago se cierra, el dolor desaparece. Nuestro objetivo es que el camino hasta allí sea lo más cómodo posible.

Cuándo sospechar que NO es Sever

Si el niño tiene menos de 7 años o más de 14-15, si el dolor es nocturno o en reposo absoluto, si hay inflamación visible o fiebre, o si empezó con un golpe fuerte, el cuadro cambia y hay que explorarlo con más calma. También si el dolor está en otra zona: un pie plano sintomático o una marcha que llama la atención merecen su propia valoración.

Consulta también si el dolor empeora a pesar de reducir la carga, impide caminar con normalidad, aparece de manera repetida o no sigue el patrón habitual de actividad y reposo. Una exploración adecuada permite confirmar si se trata de un Sever y descartar problemas del tendón, del hueso, de las articulaciones o de la piel.

Cómo se nota

Síntomas

Dolor en el talón durante o después del deporte

Cojera o caminar de puntillas al terminar el entrenamiento

Dolor al presionar los costados del talón

A menudo en ambos pies a la vez

Por qué pasa

Causas y factores de riesgo

El talón del niño crece a partir de un cartílago de crecimiento que, entre los 8 y los 13 años, aún no se ha cerrado. El tendón de Aquiles tira de él justo por encima: con deporte de impacto (fútbol, baloncesto, atletismo), esta zona se irrita. No es una lesión grave ni deja secuelas: es una sobrecarga del crecimiento.

En la consulta

Cómo lo diagnosticamos

01

Exploración

El pellizco lateral del talón y la historia deportiva suelen dar el diagnóstico.

02

Pisada y tendón

Valoramos si la forma de pisar o un Aquiles corto contribuyen.

03

Pruebas de imagen

Normalmente no hacen falta; solo si el dolor no cuadra con un Sever típico.

No lo dejes pasar

¿Cuándo consultar?

Si el dolor de talón se repite más de dos semanas, cojea o obliga a dejar entrenamientos, vale la pena valorarlo: confirmar que es Sever tranquiliza a la familia y permite ajustar el deporte en lugar de suprimirlo.

Pacientes reales
Muchas gracias a Laura, la podóloga del centro, ya no es un problema caminar sin dolor, 100% recomendado el centro.

Jose Antonio A. M. · Reseña de Google

Preguntas frecuentes

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