Lesiones osteocondrales de tobillo
Pequeñas lesiones del cartílago y el hueso del astrágalo que explican un dolor de tobillo que no acaba de irse después de un esguince.

La guía completa
¿Qué es?
En resumen: una lesión osteocondral es un daño del cartílago del astrágalo, a menudo después de un esguince, que explica un dolor de tobillo que no acaba de curar. El diagnóstico y la decisión de tratamiento exigen criterio; aquí ayuda mucho una segunda opinión. En Martorell, Barcelona (Teknon) e Igualada.
Las lesiones osteocondrales de tobillo afectan al cartílago y al hueso que hay justo debajo, casi siempre en el astrágalo. Son una de las causas por las que un esguince “que debería estar curado” sigue doliendo meses después. El cartílago recubre las superficies de la articulación y facilita que se muevan con poca fricción. Cuando se lesiona, también puede irritar el hueso que hay debajo y provocar molestias persistentes.
Por qué importa pensar en ello
La señal de alerta es clara: un tobillo que, después de un esguince, mantiene dolor profundo, hinchazón intermitente o sensación de bloqueo. Reconocerlo evita meses de tratamientos que no van a la raíz. El diagnóstico se completa con resonancia, y el tratamiento depende del tamaño y la estabilidad de la lesión: desde el control conservador y las infiltraciones ecoguiadas hasta la cirugía artroscópica en los casos que lo requieren. Por su complejidad, una segunda opinión con las pruebas en la mano suele ser muy útil.
No todas las lesiones aparecen después de un traumatismo claro. Un golpe o una torcedura pueden dañar el cartílago directamente, pero también pueden influir los traumatismos repetidos, una sobrecarga deportiva o una alteración de la estabilidad del tobillo. En algunos casos, la lesión se detecta mientras se estudia un dolor de causa menos evidente.
Qué síntomas puede provocar
El dolor suele notarse en la parte interna o profunda del tobillo, sobre todo al cargar peso, correr, saltar o bajar escaleras. Puede no ser fácil de señalar con un dedo. También pueden aparecer hinchazón después de la actividad, rigidez, molestias al girar el pie o una sensación de que la articulación falla.
Algunas personas describen chasquidos, bloqueos o enganchamientos. Estos síntomas no confirman por sí solos una lesión osteocondral, porque pueden aparecer en otros problemas del tobillo. Por eso es importante relacionar lo que se siente con la exploración y las pruebas de imagen, especialmente si el dolor persiste a pesar de haber tratado el esguince inicial.
Cómo se diagnostica
En la consulta revisamos cómo empezó el dolor, si hubo un esguince, qué actividades lo desencadenan y cómo ha evolucionado. También exploramos la movilidad, la hinchazón, la estabilidad de los ligamentos, los puntos dolorosos y la forma de caminar. La comparación con el otro tobillo puede aportar información útil.
La radiografía permite valorar los huesos, la alineación y algunos signos indirectos, pero el cartílago no siempre se ve bien en ella. La ecografía puede ser útil para estudiar tendones, ligamentos y otras estructuras superficiales, y también para guiar determinados procedimientos cuando están indicados. La resonancia ayuda a valorar el cartílago, el hueso subyacente y posibles lesiones asociadas. En casos seleccionados, se puede completar el estudio con una tomografía computarizada.
Según el caso, también analizamos la pisada y la mecánica del pie. No es una prueba necesaria para todo el mundo, pero puede ayudar a entender si hay una sobrecarga o una alteración del eje que favorece los síntomas. El tamaño, la localización y, sobre todo, la estabilidad de la lesión son elementos importantes para decidir el tratamiento.
Qué opciones de tratamiento hay
El tratamiento se plantea de manera progresiva e individualizada. Si la lesión es estable y los síntomas lo permiten, se puede empezar con una reducción temporal de las actividades que provocan dolor, recuperación de la movilidad y fisioterapia. También se trabaja la fuerza y el control del tobillo, especialmente si hay inestabilidad después de esguinces repetidos. En algunos casos se valora una órtesis o un soporte plantar, de acuerdo con la exploración.
Las infiltraciones ecoguiadas pueden formar parte del tratamiento en situaciones concretas, pero no son automáticamente necesarias ni reparan todas las lesiones. Es necesario explicar antes qué objetivo tienen y si encajan con el diagnóstico. La evolución se controla según los síntomas y, cuando es necesario, con nuevas pruebas.
Si el dolor persiste, la lesión es inestable o hay un fragmento que interfiere en el movimiento, se puede valorar una intervención. La cirugía suele realizarse con técnicas artroscópicas para inspeccionar la articulación y tratar el defecto según sus características. El procedimiento concreto no es el mismo para todos: puede incluir la regularización del tejido lesionado o técnicas dirigidas a estimular la reparación, entre otras opciones.
La indicación quirúrgica depende de la edad, la actividad, el estado del cartílago, la presencia de inestabilidad y otras lesiones del pie o del tobillo. La cirugía no debe decidirse únicamente a partir de una imagen. Es importante valorar si lo que se ve explica realmente el dolor y hablar de los objetivos, las alternativas y el proceso de recuperación antes de tomar una decisión.
Cuándo conviene consultar
Pide una valoración si el dolor continúa después de un esguince, si el tobillo se hincha repetidamente, se bloquea o limita las actividades habituales. También conviene consultar si tienes episodios repetidos de inestabilidad o si las pruebas previas no explican las molestias. Llevar las radiografías, la resonancia y los informes anteriores facilita una revisión más completa del caso.
Cómo se nota
Síntomas
Dolor profundo en el tobillo que persiste semanas después de un esguince
Inflamación intermitente, bloqueos o sensación de que el tobillo 'se engancha'
Molestia al pisar fuerte, saltar o bajar escaleras
Por qué pasa
Causas y factores de riesgo
Una lesión osteocondral es una daño del cartílago y del hueso que hay debajo, casi siempre en el astrágalo (el hueso central del tobillo). Suele aparecer después de un esguince o un traumatismo: el golpe lesiona una pequeña área de cartílago que, al no curar bien, mantiene el dolor y la inflamación mucho más allá de lo que duraría un esguince normal.
En la consulta
Cómo lo diagnosticamos
01
Primera visita
Diferenciamos el dolor del esguince 'que no cura' de una lesión del cartílago.
02
Ecografía y radiología
Orientan el diagnóstico y descartan otras causas.
03
Resonancia cuando es necesario
Es la prueba que mejor muestra la lesión osteocondral.
No lo dejes pasar
¿Cuándo consultar?
Si un esguince de tobillo hace más de seis semanas que no acaba de curar, o notas bloqueos e inflamación de repetición, vale la pena descartar una lesión del cartílago.
Muchas gracias a Laura, la podóloga del centro, ya no es un problema caminar sin dolor, 100% recomendado el centro.
Jose Antonio A. M. · Reseña de Google
Preguntas frecuentes
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