Tobillo · articular

Artrosis de tobillo

El desgaste del tobillo duele al caminar y limita el movimiento. Se puede controlar muy bien; te ayudamos a hacerlo con criterio y sin prisas.

4,5 en Google · 33 reseñas
Ecografía en la primera visitaTeknon y Hospital de IgualadaDesde 2005
Artrosis de tobillo

La guía completa

¿Qué es?

En resumen: la artrosis de tobillo es el deterioro progresivo del cartílago que recubre los huesos de la articulación. A menudo aparece después de una lesión importante, como una fractura o un esguince grave, pero también puede relacionarse con esguinces repetidos, alteraciones del eje de la pierna u otros problemas previos. Puede provocar dolor, rigidez y dificultad para caminar, especialmente en terrenos irregulares o cuando subes y bajas escaleras. El tratamiento se adapta a cada caso y busca reducir el dolor, conservar la movilidad y mantenerte activo. En Martorell, Barcelona (Teknon) e Igualada.

La artrosis de tobillo es el desgaste del cartílago de la articulación tibioastragalina, que une la pierna con el pie y permite movimientos como caminar, correr o ponerte de puntillas. Cuando el cartílago se deteriora, los huesos pueden perder parte de su protección y la articulación se vuelve menos regular y más rígida.

Lo que la hace diferente de la artrosis de rodilla o cadera es el origen: aquí a menudo hay una lesión previa —un esguince grave, esguinces de repetición o una fractura— que dejó la articulación resentida. Con el tiempo, una mala alineación o una inestabilidad persistente pueden favorecer que el desgaste progrese. En algunos casos no hay una causa única clara.

Qué síntomas puede producir

El síntoma principal es el dolor en el tobillo, que puede aparecer al caminar, estar mucho tiempo de pie o hacer actividad física. Algunas personas notan más molestias en terrenos irregulares o cuando tienen que hacer esfuerzos repetidos. El dolor no siempre es constante: puede aumentar en determinados momentos y disminuir con el reposo.

También es habitual notar rigidez, sobre todo después de estar sentado o por la mañana, y una reducción progresiva del movimiento. El tobillo puede hincharse después de la actividad y, a veces, puedes percibir crujidos o sensación de bloqueo. Si hay una lesión antigua asociada, también puede persistir una sensación de inseguridad o de que el tobillo “falla”.

La intensidad de los síntomas no siempre coincide con el aspecto de las pruebas de imagen. Por eso es importante valorar cómo te limita el dolor, qué actividades quieres mantener y cómo evoluciona el problema.

Cómo se diagnostica

En la consulta te explicaremos la evolución de las molestias y revisaremos posibles traumatismos, operaciones o esguinces previos. Exploraremos la movilidad del tobillo, su estabilidad, la manera en la que apoyas el pie y los puntos donde aparece el dolor. También observaremos si hay alteraciones del eje de la pierna o del pie que puedan sobrecargar la articulación.

La radiografía permite valorar el espacio articular, la alineación y los cambios óseos asociados al desgaste. Según los síntomas y la información que necesitamos, podemos completar el estudio con una ecografía, especialmente para examinar tendones, ligamentos y otras estructuras superficiales. En casos seleccionados puede ser necesaria una prueba de imagen más detallada.

El estudio de la pisada puede ser útil cuando queremos entender cómo distribuyes las cargas al caminar o qué influencia tienen el calzado y la mecánica del pie. No todas las personas necesitan las mismas pruebas: las indicamos según la exploración y la sospecha clínica.

Cómo lo tratamos

El objetivo es práctico: quitarte el dolor y mantener la movilidad y la actividad. El tratamiento inicial suele ser conservador y se adapta al grado de desgaste, a tu edad, al trabajo, al deporte y a las actividades que quieres seguir haciendo.

Solemos combinar infiltraciones ecoguiadas —ácido hialurónico o corticoide depositados con precisión gracias a la ecografía— con unas plantillas a medida que ayuden a distribuir mejor las cargas y, si es necesario, a estabilizar el tobillo. El objetivo y la conveniencia de una infiltración se valoran individualmente, porque no todas las articulaciones ni todas las personas responden igual.

El calzado también tiene un papel importante. Puede convenir utilizar zapatos cómodos, estables y con una suela que reduzca el impacto, evitando modelos que aumenten la inestabilidad o presionen la zona dolorosa. La fisioterapia y el trabajo muscular pueden ayudar a conservar la movilidad, mejorar el equilibrio y reducir la sobrecarga. La actividad física se puede adaptar, priorizando aquella que no incremente claramente el dolor.

Cuando las medidas conservadoras no son suficientes y el dolor limita mucho la vida diaria, estudiamos las opciones quirúrgicas. Según la localización del desgaste, la alineación y el estado general de la articulación, se pueden valorar técnicas para tratar lesiones concretas, corregir determinadas deformidades o sustituir o bloquear la articulación en casos seleccionados. La indicación depende de una valoración completa y no solo de una radiografía.

La cirugía se reserva para casos muy limitantes; si llegas a planteártela, una segunda opinión te ayuda a decidir con calma. También es recomendable consultar si el dolor persiste después de una lesión, si el tobillo se hincha a menudo, si notas inestabilidad o si has dejado de hacer actividades que antes formaban parte de tu rutina.

Cómo se nota

Síntomas

Dolor en el tobillo al caminar o estar de pie, que mejora con el reposo

Rigidez y pérdida de movilidad, sobre todo al comenzar a moverse

Hinchazón y sensación de inestabilidad en terrenos irregulares

Por qué pasa

Causas y factores de riesgo

A diferencia de la cadera o la rodilla, la artrosis de tobillo raramente es "por edad": la causa más frecuente es una lesión antigua —un esguince grave o repetitivo, o una fractura de tobillo— que dejó el cartílago dañado. Con los años, ese daño evoluciona hacia un desgaste que duele y limita el movimiento.

En la consulta

Cómo lo diagnosticamos

01

Primera visita

Valoramos el dolor, la movilidad, la estabilidad y los antecedentes.

02

Radiografía digital

Muestra el pinzamiento articular y los osteofitos del tobillo.

03

Ecografía

Descarta que el dolor venga de tendones o partes blandas cercanas.

No lo dejes pasar

¿Cuándo consultar?

Si el tobillo te duele cada día al caminar, se inflama a menudo o has tenido esguinces o fracturas que no acaban de curar, vale la pena valorarlo y frenar su evolución.

Pacientes reales
Muy profesional y buen trato, tanto para mí como para mi hija. Las plantillas van genial. Lo recomiendo.

Carlos C. · Reseña de Google

Preguntas frecuentes

Quizás también te interese

Patologías relacionadas

Demos el primer paso juntos

Te explicamos tu caso sin compromiso.

WhatsAppLlamar