Artrosis de mediopié
El desgaste de las articulaciones del mediopié provoca dolor al caminar y puede deformar el empeine. Te ayudamos a frenar sus síntomas y a decidir con criterio.

La guía completa
¿Qué es?
En resumen: la artrosis del mediopié es el desgaste de las articulaciones del empeine, sobre todo de las que conectan los huesos del tarso con los metatarsianos. Puede provocar dolor, rigidez y, en algunos casos, una prominencia o deformidad. El cartílago desgastado no se puede regenerar con tratamientos convencionales, pero a menudo podemos reducir el dolor y mejorar la forma de caminar.
En Martorell, Barcelona (Teknon) e Igualada valoramos cada caso de manera individual. El objetivo no es solo ver una imagen en la radiografía, sino entender cómo te duele, cómo cargas el pie y qué actividades quieres continuar haciendo.
La artrosis del mediopié afecta a las articulaciones que unen el tarso con los metatarsianos. Es una zona que recibe mucha carga al caminar, subir escaleras o estar de pie. Cuando el cartílago se desgasta, la superficie articular se vuelve menos regular y el movimiento que antes era indoloro puede empezar a molestar.
Puede aparecer con el paso de los años, pero también después de un traumatismo, una fractura, una lesión de los ligamentos o una sobrecarga mantenida. Algunas deformidades del pie, una forma de pisar poco equilibrada o determinadas enfermedades inflamatorias también pueden favorecer su aparición. A veces, sin embargo, no hay una causa única identificable.
Cómo se nota y cómo lo confirmamos
El patrón típico es un dolor en la parte alta del mediopié que aparece al caminar, estar de pie mucho rato o llevar determinado calzado. Puede empeorar en terrenos irregulares o cuando el pie tiene que flexionarse. A menudo hay rigidez al empezar a moverte, sensibilidad al presionar la zona y una sensación de poca movilidad.
En algunos casos se ve o se palpa una prominencia ósea en el empeine. El calzado puede rozarla y causar irritación local. También puedes notar que cambias la forma de caminar para evitar el dolor y que, como consecuencia, cargas más otras zonas del pie, el tobillo o la pierna.
En la consulta hacemos una entrevista sobre el inicio del problema, las actividades que te limitan, los antecedentes de lesiones y el tipo de calzado que utilizas. Después exploramos el pie, la movilidad de las articulaciones, los puntos de dolor, la fuerza, la piel y la forma en que apoyas.
La radiografía digital, habitualmente con el pie apoyado, nos ayuda a valorar el espacio articular, los picos óseos, la alineación y posibles secuelas de un traumatismo. No siempre hay una relación exacta entre la imagen y la intensidad del dolor: por eso es importante combinarla con la exploración.
La ecografía puede ser útil para estudiar los tejidos blandos, localizar con precisión una articulación dolorosa y guiar una infiltración cuando está indicada. En casos seleccionados, pueden ser necesarias otras pruebas de imagen. El estudio de la pisada nos dice cómo la forma de cargar contribuye a los síntomas y orienta las medidas de descarga.
También hay que diferenciar la artrosis de otras causas de dolor en el empeine, como una tendinitis, una fractura de estrés, una irritación nerviosa o una enfermedad inflamatoria. El diagnóstico se basa en el conjunto de la historia, la exploración y las pruebas, no en un solo dato.
Qué podemos hacer
El objetivo es práctico: que camines con menos dolor y mantengas, en la medida de lo posible, tu vida habitual. El tratamiento depende de la intensidad de los síntomas, de las articulaciones afectadas, de la deformidad y de tus necesidades.
Solemos empezar por medidas conservadoras. Un calzado con una suela estable, suficientemente ancho y que no comprima la prominencia puede reducir la irritación. En algunos casos conviene evitar suelas demasiado flexibles, porque obligan al mediopié a moverse más de lo que tolera. También puede ser útil adaptar temporalmente las actividades que desencadenan el dolor, sin inmovilizarte de manera innecesaria.
Las plantillas a medida, a menudo con una base relativamente rígida, pueden limitar el movimiento doloroso y repartir mejor las cargas. No son iguales para todo el mundo: el diseño depende de la forma del pie, de la movilidad, de la pisada y del calzado que utilizas.
En brotes concretos, las infiltraciones ecoguiadas pueden ayudar a confirmar qué articulación genera el dolor y a aliviarlo. Según el caso, se puede valorar ácido hialurónico o corticoide. Te explicamos los posibles beneficios, limitaciones y alternativas antes de decidir. No son una cura definitiva de la artrosis ni están indicadas para todo el mundo.
Si el dolor sigue limitando mucho la marcha a pesar de un tratamiento bien planteado, podemos valorar la cirugía. La técnica depende de las articulaciones afectadas, la alineación del pie, la calidad ósea y el estado general. En determinadas artrosis, la intervención busca estabilizar o fusionar la articulación dolorosa; en otras situaciones hay que corregir también una deformidad asociada.
La cirugía no se indica solo porque una radiografía muestre desgaste. Es necesario que haya una relación clara entre las imágenes y los síntomas, y que las opciones no quirúrgicas no sean suficientes. Antes de decidir, revisamos expectativas, alternativas, posibles riesgos y el proceso de recuperación de manera individual. Si llegas a planteártela, una segunda opinión te ayuda a decidir sin prisas.
Consulta si el dolor es persistente, aumenta progresivamente, te hace cambiar la forma de caminar o interfiere con el trabajo, el deporte o el descanso. También es recomendable valorarlo después de un traumatismo, si aparece una deformidad nueva o si tienes inflamación importante y dificultad para apoyar. Evaluarlo pronto permite identificar la causa y empezar por el tratamiento más adecuado.
Cómo se nota
Síntomas
Dolor en la parte alta del mediopié (el empeine) al caminar o estar de pie
Rigidez y molestia al comenzar a moverse tras el reposo
A veces, un hueso duro en el dorso del pie que roza con el calzado
Por qué pasa
Causas y factores de riesgo
La artrosis de mediopié es el desgaste del cartílago de las articulaciones tarsometatarsianas (la zona de Lisfranc) y del tarso. Puede aparecer con los años, después de una lesión antigua (un esguince o una fractura de la zona) o asociada a un pie plano o a sobrecargas mantenidas. El cartílago desgastado y los picos óseos (osteofitos) son lo que provoca dolor.
En la consulta
Cómo lo diagnosticamos
01
Primera visita
Localizamos la articulación dolorosa y valoramos la movilidad y la deformidad.
02
Radiografía digital
La radiografía muestra el desgaste articular y los picos óseos.
03
Estudio de la pisada
Vemos cómo la carga contribuye para descargar la zona.
No lo dejes pasar
¿Cuándo consultar?
Si el dolor en el empeine no cede con reposo, aparece cada día al caminar o te sale un hueso que roza con el calzado, vale la pena ponerle nombre y frenar su evolución.
Muchas gracias a Laura, la podóloga del centro, ya no es un problema caminar sin dolor, 100% recomendado el centro.
Jose Antonio A. M. · Reseña de Google
Preguntas frecuentes
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