Mig pie · hueso navicular

Enfermedad de Köhler

Una afectación del hueso navicular que aparece sobre todo en niños y suele tener buen pronóstico. Te ayudamos a reconocerla y acompañarla.

4,5 en Google · 33 reseñas
Ecografía en la primera visitaTeknon y Hospital de IgualadaDesde 2005
Enfermedad de Köhler

La guía completa

¿Qué es?

En resumen: la enfermedad de Köhler es una afectación del hueso navicular, habitual en niños, que provoca dolor en el mediopié y suele tener muy buen pronóstico. La acompañamos con descarga y seguimiento hasta que el hueso se normaliza. En Martorell, Barcelona (Teknon) e Igualada.

La enfermedad de Köhler es una osteocondrosis del navicular: el hueso pierde temporalmente irrigación, se densifica y duele mientras se reorganiza. Ocurre sobre todo en la infancia y, con paciencia, el hueso acaba recuperando su forma y su función.

El navicular es un hueso pequeño situado en la parte interna del mediopié, entre el tobillo y los huesos que forman el antepié. Tiene un papel importante en el arco del pie y en la transmisión de las cargas cuando caminamos. Durante una etapa de crecimiento, su irrigación puede ser especialmente vulnerable. Cuando esto ocurre, el hueso puede sufrir cambios temporales que provocan dolor y dificultad para cargar el peso.

No es una infección ni suele ser consecuencia de un golpe concreto. A veces aparece tras un período de actividad física o de una sobrecarga, pero no siempre hay un desencadenante claro. El hecho de que un niño tenga los pies planos o una manera particular de caminar no permite, por sí solo, establecer el diagnóstico. Es necesario valorar el conjunto de síntomas y la exploración.

Qué síntomas puede producir

El síntoma más habitual es el dolor en la parte interna del mediopié, sobre todo cuando el niño camina, corre o salta. Puede comenzar de manera gradual y empeorar con la actividad. Algunos niños cojean, evitan apoyar el pie afectado o dejan de participar en juegos y deportes que antes hacían con normalidad.

También puede haber sensibilidad al presionar la zona del navicular y una cierta inflamación. En general, no es habitual que haya una deformidad muy visible ni síntomas generales. Si el dolor es intenso, aparece tras un traumatismo importante, hay fiebre, enrojecimiento marcado o el niño no puede apoyar el pie, conviene hacer una valoración médica sin esperar.

La enfermedad suele afectar a un solo pie, aunque esto no es una regla absoluta. El dolor puede confundirse con un esguince, una sobrecarga, una fractura por estrés u otras causas de dolor en el mediopié. Por eso, sobre todo si persiste o limita la actividad, es preferible no atribuirlo simplemente al crecimiento.

Cómo la diagnosticamos

En la consulta le escuchamos y preguntamos cuándo comenzó el dolor, qué actividades lo provocan y si ha habido un golpe. Después observamos la manera de caminar y de apoyar el pie, revisamos el movimiento del tobillo y del pie y localizamos con precisión la zona dolorosa. También comparamos los dos pies y valoramos si hay inflamación, rigidez o alteraciones del eje.

La radiografía es a menudo la prueba principal. Puede mostrar que el navicular es más denso, más aplanado o irregular durante la fase activa del proceso. Estos cambios deben interpretarse teniendo en cuenta la edad y la exploración, porque una imagen por sí sola no explica siempre la intensidad del dolor.

Según el caso, podemos completar la valoración con una ecografía, especialmente para examinar partes blandas y descartar otras fuentes de dolor. También puede ser útil un estudio de la pisada cuando queremos entender cómo se distribuyen las cargas o si hay una alteración funcional que contribuye a la sobrecarga. No todas las pruebas son necesarias en todos los niños.

Cómo la acompañamos

El objetivo no es “curar” un hueso que ya tiende a recuperarse solo, sino hacer el dolor soportable y evitar que el niño deje de moverse. Una descarga adecuada —a menudo unas plantillas a medida— y el seguimiento de la evolución suelen ser suficientes. En el adulto, si lo que sospechamos es una enfermedad de Freiberg en el antepié, el abordaje cambia y se lo detallamos en la visita.

El primer paso suele ser reducir temporalmente las actividades que provocan dolor: correr, saltar o practicar deportes de impacto. No hace falta inmovilizar todos los casos. Buscamos que el niño mantenga una actividad cómoda, sin forzar el pie ni convertir el dolor en una prueba de resistencia.

El calzado también importa. Debe sujetar bien el pie, tener una suela estable y permitir que los dedos se muevan. En algunos casos, una plantilla puede ayudar a repartir mejor las cargas y disminuir la presión sobre el navicular. Su indicación depende de la exploración y de la manera de caminar; no todas las plantillas sirven para el mismo objetivo.

Si el dolor es más intenso o caminar resulta difícil, podemos valorar una inmovilización temporal con una bota u otro sistema de descarga. Esta decisión se toma individualmente, según los síntomas, la sensibilidad de la zona y la evolución. Cualquier medida debe permitir revisar al niño y comprobar que el dolor mejora.

El seguimiento sirve para controlar los síntomas, adaptar la descarga y confirmar que el hueso evoluciona como esperamos. Las imágenes pueden seguir mostrando cambios mientras el niño ya se encuentra mejor; por eso valoramos siempre la clínica junto con las pruebas. La recuperación es progresiva y no conviene acelerar el retorno al impacto si todavía hay dolor.

La cirugía es excepcional en la enfermedad de Köhler infantil. Si el dolor no sigue la evolución esperada, si las pruebas no encajan con el diagnóstico o si aparecen otros signos, revisamos el caso y descartamos causas diferentes. En adultos, el dolor en el navicular o en el antepié puede tener otros orígenes y puede requerir un estudio y un tratamiento específicos.

Consúltenos si el dolor dura, se repite, altera la manera de caminar o impide hacer una vida normal. Una valoración precoz permite confirmar qué está pasando, tranquilizar a la familia y elegir la descarga más adecuada sin limitar al niño más de lo necesario.

Cómo se nota

Síntomas

Dolor en la parte interna del mediopié, a menudo en un niño o niña

Cojera o caminar apoyando el borde externo del pie para evitar el dolor

Hinchazón leve y molestia al presionar la zona del navicular

Por qué pasa

Causas y factores de riesgo

La enfermedad de Köhler es una osteocondrosis del hueso navicular: temporalmente pierde irrigación y se densifica, lo que provoca dolor mientras el hueso se reorganiza. Aparece sobre todo entre los 4 y los 8 años y, en la inmensa mayoría de casos, el hueso se recupera solo con el tiempo. En el adulto, un cuadro relacionado con el antepié es la enfermedad de Freiberg (a veces llamada Köhler II), que afecta a la cabeza del segundo metatarsiano.

En la consulta

Cómo lo diagnosticamos

01

Primera visita

Localizamos el dolor y valoramos la marcha, sobre todo en niños.

02

Radiografía digital

El navicular densificado o aplastado confirma el diagnóstico.

03

Seguimiento

Controlamos la evolución hasta que el hueso se normaliza.

No lo dejes pasar

¿Cuándo consultar?

Si un niño se queja de dolor en el mediopié o cojea sin un golpe claro, vale la pena una valoración: la enfermedad de Köhler tiene buen pronóstico, pero conviene confirmarla y acompañarla.

Pacientes reales
Un trato excelente de todo el personal y muy profesionales.

Rocío G. C. · Reseña de Google

Preguntas frecuentes

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